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Un ritual durante el baño proporciona estimulación multisensorial mediante el contacto directo de piel a piel, como la caricia de las manos de los padres durante el masaje; el contacto visual directo; oír la voz de los padres; y reconocer aromas familiares, como el de los padres o de los productos de baño. La exposición inicial y continua de los bebés a estas texturas, imágenes, sonidos y olores a través del ritual del baño proporciona oportunidades únicas de enriquecimiento a través de estímulos multisensoriales que pueden estimular los sentidos del tacto, el olfato, la vista y el oído del bebé.

Ritual a la hora del baño

Los beneficios de la estimulación multisensorial y del ritual a la hora del baño

Hacer que el momento del baño forme parte de un ritual mejora el sueño

Cuando se implementa un ritual como práctica diaria, se reduce el estrés de los padres y conduce a una mejor calidad y cantidad de sueño para los bebés. Un ritual que incluya un baño tibio seguido de un masaje con un humectante suave para la piel y actividades tranquilas es una intervención del comportamiento científicamente comprobada para mejorar la calidad y cantidad del sueño de los bebés. La rutina se asoció con un estrés reducido en los padres. En este estudio de 3 semanas participaron mamás y bebés (n=206) entre los 7 y 18 meses. A las mamás se les indicó llevar a cabo un ritual específico que constara de baño, masaje y actividades tranquilas, mientras que al grupo de control se le indicó continuar con su ritual habitual. El estado de ánimo de las mamás mejoró significativamente en el grupo que realizó el ritual, y los bebés experimentaron una mejoría en la calidad y cantidad de su sueño. Una rutina así puede ser llamada multisensorial, ya que combina lo que los bebés sienten, ven, oyen y huelen.

Los niveles de cortisol de los padres y los bebés disminuyen durante el momento del baño con perfume

La hora del baño tiene un efecto relajante tanto sobre los bebés como sobre los padres, especialmente cuando se utilizan productos aromatizados. Los bebés (n=30) que recibieron baños aromatizados lloraban menos (comparados con los que recibieron baños sin aromas) y permanecían más tiempo dormidos profundamente luego del baño. Al mismo tiempo, las mamás que les dieron el baño aromatizado estuvieron más relajadas y les proporcionaron más contacto piel a piel a sus bebés. Los niveles de cortisol tanto de los bebés como de las mamás disminuyeron significativamente después del baño aromatizado, lo cual promueve la reducción de los niveles generales de estrés.

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