Skip to main content

El aire libre está lleno de imágenes, sonidos y muchísimas cosas para tocar y explorar. Pasar tiempo al aire libre con tu bebé puede ayudarlo en su desarrollo e inculcarle el gusto por la naturaleza para toda la vida.

Vos y tu bebé pueden salir inmediatamente. Muchos pediatras recomiendan mantener a los recién nacidos lejos de espacios atestados, donde prevalecen los gérmenes. Pero si tenés cuidado, un paseo al aire libre es genial para todos, ¡especialmente para los padres cansados!

¿Cuándo es demasiado caluroso, frío o húmedo para llevar a un bebé a un lugar al aire libre?

Acá te presentamos algunas de las mejores formas de prepararte para el calor del verano, el clima frío o húmedo, el viento y la nieve cuando salís con tu bebé.

El calor del verano: salí por la mañana o a últimas horas de la tarde para evitar las temperaturas más altas del día. Ponele una gorra a tu bebé, así como también ropa de algodón de color claro. Evitá el sol directo y buscá la sombra. Llevá una botella de agua con rociador, para aplacar el calor rápidamente. Por supuesto, ¡meterte a una piscina, un lago o un arroyo con tu bebé también es muy refrescante!

Clima húmedo o frío: vestí a tu bebé con varias prendas delgadas, un gorro abrigado y medias o zapatos aislantes. Para asegurarte de que tu bebé no esté demasiado abrigado, poné tu mano sobre su piel debajo de su ropa y quitá una prenda si es necesario. La regla para bebés mayores y niños es vestirlos con un abrigo más que lo que un adulto usaría en las mismas condiciones.

Viento: si tu bebé está incómodo y no podés protegerlo del viento, llevalo adentro.

¿Cómo protejo a mi bebé del sol?

El sol es nuestro amigo: hace que las plantas crezcan, nos mantiene calientes y nos ayuda a ver el mundo que está a nuestro alrededor. Pero es verdad que la piel de un bebé es especialmente sensible a los rayos del sol.
Acá te damos algunos consejos para proteger a tu bebé del sol:

  • Evitá el sol durante la parte más calurosa del día, entre las 10 a.m. y 2 p.m. Quedate en la sombra y recordá que los reflejos de la luz del sol también pueden ser dañinos. El agua, la arena y la nieve son tres grandes reflectores, ¡así que debés estar atenta a lo que te rodea!
  • Vestí a tu bebé con pantalones largos livianos, camisetas de mangas largas y sombreros que eviten que los rayos del sol lleguen al cuello a fin de prevenir quemaduras.
  • Usá siempre un protector solar desarrollado especialmente para bebés, incluso en días nublados o mientras viajás en auto. Si tu bebé tiene menos de 6 meses, hablá con tu pediatra sobre el uso de protectores solares (*)

(*) Recordá reaplicar siempre luego de sudoración, nadar o bañarse, secarse con toalla y durante la exposición al sol.

Pero la naturaleza es tan... ¡sucia!

No te asustes si tu bebé se ensucia mientras está al aire libre. Un creciente número de investigaciones cree que jugar a la antigua en la tierra expone a los niños a un sinnúmero de bacterias, virus y microbios que fortalecen sus sistemas inmunológicos. ¿Alguien quiere hacer tortas de barro?

¿Cómo saber qué plantas son peligrosas?

Hacer silbidos con hojas de hierba, comer moras, soplar la flor de un diente de león al viento: la mayoría de las plantas y flores son partes encantadoras de una niñez al aire libre.
Para las pocas plantas problemáticas, acá damos algunos consejos:

  • Aprendé cómo lucen el roble venenoso, el zumaque venenoso y la hiedra venenosa. Éstas son las tres plantas más comunes cuya savia, al entrar en contacto con la piel humana, causa una reacción alérgica en la piel. La hiedra venenosa y el roble venenoso tienen hojas verdes brillantes que crecen de a tres en un tallo. Cuando el niño sea mayor, podés enseñarle que no debe tocar las hojas que crecen en grupos de tres.
  • Asegurate de consultar con tu pediatra si crees que tu bebé tiene una dermatitis alérgica.
  • Para explorar su mundo, los bebés se llevan prácticamente todo a la boca. Pero en realidad algunas plantas son venenosas si se las ingiere.

¿Cómo hago para mantener alejados a los insectos?

No todos los insectos son tan encantadores como las mariquitas y las mariposas. Pero no te quedes adentro solo por eso.

Mosquitos: la mejor forma de protegerte de los mosquitos es evitarlos. Los mosquitos se reproducen en el agua estancada, por eso sacá las macetas o llená los orificios exteriores donde se pueda acumular agua. 

Garrapatas: las garrapatas viven en ambientes cálidos y húmedos, especialmente en áreas con muchos árboles y pasto, por lo que es mejor evitar estos ambientes con un bebé. Como medida de precaución, vestí al bebé con ropas de colores claros a fin de poder ver las garrapatas fácilmente. Cuando regreses al interior, revisá la piel y el cabello de tu bebé para ver si tiene garrapatas. Recordá que la garrapata del venado puede transmitir la enfermedad de Lyme y tiene apenas el tamaño de una semilla de sésamo. Asegurate de quitar todas las garrapatas y consultá a tu pediatra.

Insectos picadores: las abejas, las avispas y otros insectos picadores no atacan a no ser que se los provoque, pero los bebés podrían molestar a uno sin querer. Si a tu bebé lo pica un insecto, lo más probable es que esto produzca hinchazón y dolor que se aliviarán en unas pocas horas. Es importante retirar el aguijón: usá una tarjeta de crédito o una uña y extráelo raspando con delicadeza horizontalmente. Luego remojá un paño en agua fría y presionalo sobre el área para reducir el dolor y la hinchazón.

Reacción alérgica: aunque es poco común, tu bebé puede ser alérgico a las picaduras de abeja, lo cual es muy peligroso. Los síntomas de esta alergia incluyen: erupciones en muchas partes del cuerpo, dificultad al respirar, lengua, manos o cara hinchadas, debilidad y pérdida del conocimiento. Llama al 911 inmediatamente.

Repelente de insectos: Para proteger a tu bebé podes usar la loción antimosquito Johnson´s Baby. Hablá antes con tu pediatra para que te indique si lo podés usar y cómo.

¿Es posible que los bebés tengan alergias estacionales?

Esto es algo por lo que probablemente no necesites preocuparte, aún. No es común que los bebés pequeños experimenten alergias estacionales, por el simple hecho de que han nacido hace poco tiempo. Pero cuando un niño tiene alrededor de 3 años, las alergias estacionales pueden comenzar a surgir y tu pediatra puede ofrecerte consejos sobre cómo tratarlas.

 

Volver arriba